DÍA 1: Dios va contigo al trabajo
Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas.
Devocional
Algunos días, el trabajo puede parecer un campo de batalla. Plazos que se acercan. Correos que se acumulan. Conversaciones que preferirías evitar. La presión de rendir, agradar y demostrar lo que vales puede pesar mucho.
Pero esto es lo que olvidamos: Dios entra al trabajo contigo.
No se queda en tus momentos de oración ni se encuentra contigo solo los domingos. Entra en la oficina, en la hora del almuerzo y en la reunión de equipo. Permanece contigo en el silencio después de una conversación difícil. Está a tu lado cuando te pasan por alto, te malinterpretan o estás bajo presión. Está en los detalles. Está en el momento preciso. Está allí, aun cuando nadie más parece verte.
Josué estaba a punto de entrar en territorio desconocido, y Dios no le dio una estrategia de cinco pasos. Le dio una promesa: «estaré contigo dondequiera que vayas». Esa misma promesa es tuya hoy.
No separes la fe del resto de tu vida. No des por sentado que Dios solo participa en las partes «espirituales» de tu vida. Invítalo al ajetreo. Al desorden. Al agobio. Él no le teme a tu lugar de trabajo; quiere trabajar contigo en medio de todo.
Antes de comenzar hoy, detente y ora. Entrégale a Dios tu lista de pendientes, preocupaciones, reuniones y dudas. Pídele que camine contigo, no solo como ayuda, sino como tu compañero constante.
Oración
Señor, no estoy sola en el trabajo. Caminas conmigo en cada tarea, cada desafío y cada reunión. Recuérdame que estás cerca cuando me siento abrumada o invisible. Que tu presencia cambie el ambiente a mi alrededor y dentro de mí. Ayúdame a trabajar hoy con paz, valor y propósito. Amén.
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