DÍA 1: Dios es el proveedor supremo
Por lo tanto, mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.
Devocional
Tu trabajo, tus ahorros o tu red de apoyo pueden ser herramientas que Dios utiliza para bendecirte, pero no son tu verdadera fuente de provisión. Solo Dios posee los recursos del cielo y de la tierra, y promete suplir todas tus necesidades conforme a sus riquezas en gloria. Su provisión no está limitada por lo que ves en tu cuenta bancaria ni por las oportunidades que tienes delante. Él puede abrir camino donde parece no haberlo.
¿Te preocupa cómo llegar a fin de mes? ¿Sientes incertidumbre acerca del futuro? ¿Tienes miedo de no tener suficiente?
Ten ánimo. Dios te ve, conoce tus necesidades y ya está obrando a tu favor. Él no abandona a sus hijos ni te dejará sin lo necesario. Aun cuando no puedas ver cómo, confía en que provee de maneras que superan todo lo que puedes imaginar.
Oración
Padre celestial, gracias por ser mi proveedor supremo. Pongo mi confianza en ti, sabiendo que suplirás todas mis necesidades conforme a tus riquezas en gloria. Cuando sienta ansiedad por mis finanzas, recuérdame que tú eres mi fuente y que siempre estás obrando para mi bien.
Ayúdame a soltar mis preocupaciones y a descansar en tus promesas. Abre mis ojos a las maneras en que provees para mí, aun cuando no pueda verlo. Enséñame a administrar bien lo que me has dado y a confiar siempre en tu tiempo perfecto.
En el nombre de Jesús, amén.
DÍA 2: El dinero es una herramienta, no un amo
Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas.
Devocional
El dinero es una parte esencial de la vida. Cubre nuestras necesidades, nos permite cuidar de nuestras familias y nos ayuda a dar con generosidad. No tiene nada de malo tener dinero, pero cuando comienza a controlar nuestros pensamientos, decisiones y emociones, se convierte en un ídolo peligroso. Si nos preocupamos constantemente por las finanzas, medimos nuestro valor por la riqueza o depositamos nuestra confianza en las posesiones materiales, corremos el riesgo de permitir que el dinero ocupe el lugar de Dios en nuestro corazón.
¿A quién sirves? ¿Sirves a Dios y confías en él como tu proveedor? ¿O sirves al dinero y vives con ansiedad constante por cuánto tienes o no tienes?
Dios desea que tengamos una relación sana con el dinero, una relación que lo honre y refleje su sabiduría. El dinero debe ser una herramienta en nuestras manos, no un amo que gobierne nuestro corazón. Cuando rendimos nuestras finanzas a Dios, él nos da sabiduría para administrar lo que provee y la paz de saber que nuestra seguridad está en él, no en nuestras cuentas bancarias.
Oración
Padre celestial, gracias por los recursos que me proporcionas. Ayúdame a ver el dinero como una herramienta y no como mi amo. Protege mi corazón de la avaricia, el miedo y la preocupación; recuérdame que mi seguridad está solo en ti.
Enséñame a administrar con sabiduría lo que me has confiado. Ayúdame a usar el dinero para el bien, bendecir a otros y glorificarte. Cuando tenga la tentación de confiar en la riqueza, recuérdame que tú eres mi proveedor supremo.
Que mi corazón te sirva primero y mis finanzas reflejen mi fe en tu plan perfecto.
En el nombre de Jesús, amén.
DÍA 3: Honrar a Dios con nuestra riqueza
Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas;
Devocional
Todo lo que tenemos es regalo de Dios. Nuestros recursos, talentos y oportunidades provienen de su mano. Pero ¿qué significa realmente honrarlo con nuestra riqueza? No se trata solo de dar dinero a la iglesia o ayudar a quienes lo necesitan, aunque eso es importante. También se trata de nuestra actitud hacia el dinero y de cómo lo usamos.
¿Vemos nuestras finanzas como algo que pertenece a Dios? ¿Las administramos sabiamente? ¿Damos con alegría?
Honrar a Dios con tu riqueza es un acto de fe. Cuando le confías tus finanzas, él proveerá para tus necesidades y te bendecirá abundantemente. Vive con generosidad, da con alegría y utiliza tus recursos para glorificarlo. Tu fidelidad no pasará inadvertida ante aquel que provee todas las cosas.
Oración
Padre celestial, gracias por cada bendición que has puesto en mi vida. Reconozco que todo lo que tengo viene de ti. Ayúdame a honrarte con mi riqueza, no solo con lo que doy, sino con la manera en que manejo mis finanzas, te confío mis recursos y comparto con otros.
Enséñame a administrar con sabiduría y fidelidad, a vivir generosamente y a encontrar mi seguridad solo en ti. Que mis decisiones financieras reflejen mi amor por ti y que mi corazón siempre busque glorificarte por encima de todo.
En el nombre de Jesús, amén.
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