DÍA 1: Afronta el dolor con sinceridad
Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas.
Devocional
El perdón comienza con la sinceridad. Es imposible soltar aquello que no estás dispuesta a nombrar. Muchas mujeres hacen a un lado el dolor de las heridas profundas en un esfuerzo por seguir adelante. Sin embargo, cuando enterramos el dolor, este no desaparece. Permanece en nuestro corazón y moldea la manera en que nos vemos y nos relacionamos con los demás. En su tierno amor, Dios te invita a llevar tu dolor a su presencia. Tus lágrimas no lo sorprenden ni tus preguntas lo inquietan. Él es un Padre que recoge los pedazos de tu corazón roto y comienza a unirlos con ternura.
Enfrentar el dolor no te hace débil. Se necesita valor para admitir dónde te han herido, traicionado o decepcionado. Nombrar la herida abre la puerta a la sanación porque ya no la llevas sola. Dios anhela encontrarte en ese mismo lugar, no con condena, sino con compasión y consuelo. Cuando te atreves a ser sincera ante Él, das el primer paso hacia la libertad y la plenitud.
Oración
Señor, hoy pongo mi dolor ante ti. Confieso que pesa mucho y es difícil de llevar. Gracias porque ves cada herida y cada lágrima escondida. Dame valor para ser sincera contigo y conmigo misma. Comienza tu obra de sanación en mí y ayúdame a confiar en que eres fiel para vendar mi corazón roto. Amén.
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